LA VISIÓN APOCALÍPTICA

Nos situamos en Castilla y León, más concretamente en la provincia de Palencia y en su Tierra de Campos. Detenemos nuestros pasos en una localidad con gran historia a sus espaldas: Carrión de los Condes, situada en el corazón del Camino de Santiago. En el afortunadamente recuperado Códice Calixtino (en su libro V: Iter pro peregrinis ad Compostellam, conocido como la Guía del peregrino y escrito por Aymeric Picaud) se hace referencia a Carrión asegurando que «…que es villa industriosa y muy buena y rica en pan, vino carne y en toda clase de productos…».

Inicio del Libro V del Códice Calixtino, una verdadera guía de viaje para el peregrino compostelano

Inicio del Libro V del Códice Calixtino, una verdadera guía de viaje para el peregrino compostelano

En el centro del casco urbano de esta población, rica en monumentos, nos cautiva sin remedio un elemento fascinante situado en la fachada occidental de la iglesia de Santiago. Me refiero a la extraordinaria portada escultórica realizada a finales del siglo XII. Una verdadera joya del Románico de transición hacia el Gótico, ejecutada con una maestría impresionante.

Portada occidental de la iglesia de Santiago de Carrión de los Condes

Portada occidental de la iglesia de Santiago de Carrión de los Condes

A simple vista, podemos observar la riqueza, la singularidad y la belleza de esta obra que no pasa desapercibida en ningún caso. Como vemos en la imagen anterior, la portada está dividida en dos partes. Una parte inferior que conforma el arco de entrada y un imponente friso superior. El arco cuenta con una arquivolta esculpida completamente, conformada por veinticuatro dovelas, cada una de las cuales contiene una figura diferente. Y no cualquier figura. Flanqueadas por dos leones en las dovelas de los extremos, las veintidós restantes representan los oficios que en la Edad Media eran cotidianos: copista, sastre, espadero, zapatero, juglar, alfarero, herrero, cocinero, cerrajero, plañidera, guerrero, fundidor,…

Parte del friso y arquivolta de la portada de la iglesia de Santiago

Parte del friso y arquivolta de la portada de la iglesia de Santiago

Detalle de la arquivolta de la iglesia con sus sorprendentes figuras

Detalle de la arquivolta de la iglesia con sus sorprendentes figuras

Una de las representaciones más bellas de la arquivolta: el juglar con la bailarina

Una de las representaciones más bellas de la arquivolta: el juglar con la bailarina

Más oficios representados. Observemos la riqueza de detalles y la habilidad del escultor

Más oficios representados. Observemos la riqueza de detalles y la habilidad del escultor 

La calidad de las figuras nos permite distinguir y disfrutar de cada una de ellas

La calidad de las figuras nos permite distinguir y disfrutar de cada una de ellas

El friso superior de la portada nos muestra la evidencia de una verdadera obra maestra. Cristo, en el centro, acogido en la mandorla mística está rodeado por los Cuatro Vivientes, es decir, la representación simbólica de los Cuatro Evangelistas en la visión que San Juan Evangelista describe en el libro bíblico del Apocalipsis. La visión apocalíptica (Apocalipsis, 4:6-9): «En el centro, alrededor del trono, había cuatro Vivientes: el primero se parecía a un león, el segundo a un novillo, el tercero tenía cara de hombre y el cuarto parecía un águila en vuelo. Los cuatro Vivientes día y noche cantan sin pausa: “Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo; el que era y es y viene”. Y cada vez que los cuatro Vivientes gritan gloria y honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, que vive por los siglos de los siglos…».

Cristo entronizado rodeado por los Cuatro Vivientes

Cristo entronizado rodeado por los Cuatro Vivientes

Esta imagen central, potente y sublime, está acompañada a cada lado por los Apóstoles que aparecen representados bajo arcos polilobulados, los cuales nos proponen una solución estética ciertamente magnífica.  Es imposible no darse cuenta de la calidad extraordinaria de estas esculturas. Algunos historiadores han visto en Carrión conexiones con las innovaciones estilísticas que surgieron en Chartres en torno al 1200 y que se encontrarían también en la colegiata de Santillana del Mar o en la catedral de Lugo. Hablan de un taller itinerante que procedería del norte de Francia y que habría dejado su huella en territorios palentinos y lucenses. Otros estudiosos han visto relaciones entre el friso de Carrión y alguna obra ejecutada en Ávila. Lo cierto es que podemos afirmar que una obra de esta factura no es fruto de una casualidad, así que demuestra con creces la importancia de esta localidad y su relación con una de las vías de intercambio, de influencias y de poder tan completamente preponderante como fue el Camino de Santiago. Fijémonos en Cristo:

Cristo del friso de Carrión de los Condes

Cristo del friso de Carrión de los Condes

Es de una belleza extrema. La serenidad del rostro, la delicadeza y precisión de la mano que conserva, de los pies, el moldeado de barba y cabello, la increíble túnica esculpida de infinitos pliegues… Parece que la piedra sea blanda y que el maestro haya moldeado, con la maleabilidad de la mantequilla, un sinfín de recovecos a descubrir. La majestad de la figura es incontestable, emana el poder enigmático de la escena que relata y nos brinda la oportunidad de disfrutar de un arte único y de primera línea.

Sigue el friso, como hemos referido anteriormente, con un apostolado ubicado a cada lado de Cristo y los Vivientes. A nuestra izquierda:

Apóstoles del friso de Carrión de los Condes

Apóstoles del friso de Carrión de los Condes

A nuestra derecha:

Apóstoles del friso de Carrión, en este lado todavía más deteriorados que en el anterior

Apóstoles del friso de Carrión, en este lado todavía más deteriorados que en el anterior

Los arcos que coronan a cada uno de los seguidores de Cristo, se apoyan en columnitas de talla precisa, cada una diferente de la anterior, la cual cosa dinamiza todavía más la visión del conjunto. Los Apóstoles están muy maltrechos, muchos de ellos decapitados o mutilados. No obstante, se aprecia perfectamente la dedicación del maestro para dar movimiento a las esculturas, la preocupación por distinguir con sus atributos y actitud corporal a cada uno de los personajes y la idea de crear una obra unitaria, coherente y absolutamente armoniosa. Tenemos que destacar la intención del escultor de mostrarnos unas figuras con reminiscencias clásicas, como si fueran esculturas que homenajean a la Antigüedad y a la manera solemne que ésta tenía de presentar a sus dioses y mitos.

No podemos dejar escapar la oportunidad de gozar con la contemplación de esta obra que no deja de seducirnos ni un solo instante.

 

Emotimagine Lab. I´m throwing my arms around Paris. Morrisey. Cuando la poesía se funde con la música.

Fenomenal! Saludos!!

I LOVE GOOGLE´S ROBOT

Hoy en I love Google´s Robot, Emotimagine Lab. I´m throwing my arms around Paris. Esta composición del cantante y compositor inglés Steven Patrick Morrissey, más conocido como Morrissey, que saltó a la fama en los años 80 como líder de la banda inglesa The Smiths. Cuando la banda se separó en 1987, Morrissey comenzó una prolífica carrera como solista. Entre sus principales influencias pueden encontrarse artistas como Óscar Wilde y Goethe.. Cuando la poesía se funde con la música.

Letra de: I´m throwing my arms around Paris:

In the absence of your love
and in the absence of human touch
I have decided
I’m throwing my arms around
around Paris because, only stone and steel
accept my love

in the absence of your smiling face
I’ve traveled all over the place
and I have decided
I’m throwing my arms around
around Paris because, only stone and steel

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DE TORRENTE IN VIA BIBET…

Georg Friedrich Händel tiene veintidós años cuando escribe una de las obras más asombrosas del Barroco musical. La composición lleva por título Dixit Dominus, con una duración de aproximadamente media hora y con una audacia compositiva, una visión dramática y una calidad virtuosística capaz de sorprender en cada uno de los nueve movimientos que la conforman. En esa época el compositor alemán vive y trabaja en Roma, ciudad a la que llega en 1707. Dixit Dominus se estrena el 16 de julio de ese mismo año en la iglesia romana de Santa Maria in Montesanto, seguramente bajo el patrocinio del cardenal Carlo Colonna. Esta iglesia de la Ciudad Eterna ha representado y representa un gran símbolo para los artistas. Está situada en la concurrida Piazza del Popolo, entre la via del Corso y la via del Babuino, y es la iglesia gemela (aunque en realidad no sea así) de su compañera, Santa Maria dei Miracoli:

A nuestra derecha Santa Maria in Montesanto y a la izquierda Santa Maria dei Miracoli. Las iglesias parecen gemelas pero la primera tiene planta elíptica y la segunda circular

A nuestra derecha Santa Maria in Montesanto y a la izquierda Santa Maria dei Miracoli. Las iglesias parecen gemelas pero la primera tiene planta elíptica y la segunda circular

Santa Maria in Montesanto es denominada popularmente la Chiesa degli artisti, es decir, la iglesia de los artistas porque desde hace muchos años está vinculada a los artistas de la ciudad. En ella se celebran tradicionalmente actos litúrgicos, solemnidades e incluso funerales relacionados con personajes artísticos de relevancia. Empezó a construirse en 1662 con proyecto de Carlo Rainaldi y finalizaron su construcción Carlo Fontana y Mattia de Rossi, bajo la supervisión de Gian Lorenzo Bernini, unos quinze años después. El nombre y el culto a la Virgen del Carmen es adoptado en recuerdo de una pequeña iglesia que existía cerca del lugar y que era regida por carmelitas del Montesanto de Sicilia.
El texto del Dixit Dominus, obra registrada en el catálogo de composiciones de Händel con la referencia HWV 232, corresponde al salmo 110 (110:1-7) del Libro de los Salmos bíblico. Veamos el texto en latín y su traducción:
Dixit Dominus Domino meo:
sede a dextris meis,
donec ponam inimicos tuos
scabellum pedum tuorum.
Virgam virtutis tuae emittet
Dominus ex Sion:
dominare in medio inimicorum tuorum.
Tecum principium in die virtutis tuae,
in splendoribus sanctorum:
ex utero ante luciferum genui te.
Juravit Dominus,
et non poenitebit eum:
Tu es sacerdos in aeternum
secundum ordinem Melchisedech.
Dominus a dextris tuis confregit
in die irae suae reges.
Judicabit in nationibus, implebit ruinas;
conquassabit capita in terra multorum.
De torrente in via bibet:
propterea exaltabit caput.
Jehová dijo a mi Señor:
Siéntate a mi diestra,
Hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.
Jehová enviará desde Sion la vara de tu poder;
Domina en medio de tus enemigos.
Tu pueblo se te ofrecerá voluntariamente en el día de tu poder,
En la hermosura de la santidad.
Desde el seno de la aurora
Tienes tú el rocío de tu juventud.
Juró Jehová, y no se arrepentirá:
Tú eres sacerdote para siempre
Según el orden de Melquisedec.
El Señor está a tu diestra;
Quebrantará a los reyes en el día de su ira.
Juzgará entre las naciones,
Las llenará de cadáveres;
Quebrantará las cabezas en muchas tierras.
Del arroyo beberá en el camino,
Por lo cual levantará la cabeza.
Según algunos expertos, el significado del salmo es la afirmación contundente del papel de Cristo como judicador , vencedor e Hijo eterno de Dios. El texto es violento, propio de la inflexibilidad del Antiguo Testamento y con matices poéticos de gran belleza, que permiten a Händel desplegar todo el abanico de contrastes barrocos en su composición. La pieza está escrita para solistas vocales (dos sopranos, alto, tenor y bajo), coro, cuerdas y bajo continuo.

Georg Friedrich Händel pintado por Thomas Hudson

Georg Friedrich Händel pintado por Thomas Hudson

Empieza espectacularmente con una parte donde coro y solistas tienen que lucir sus virtudes al máximo nivel, ya que tanto las peripecias vocales como la energía requeridas son de fuerza vertiginosa. Solamente escuchar el tejido sonoro que el compositor crea para pronunciar las dos primeras palabras: Dixit Dominus, ya nos atrae como un imán. Es imposible no tener ganas de continuar escuchando las siguientes partes de la obra porque, además, no decepcionan en absoluto. Os invito a disfrutar de la magnífica aria Virgam virtutis escrita para alto solista; de los colores diferentes, explosivos y extraordinarios que Händel nos brinda en las partes de coro Iuravit Dominus o Tu es sacerdos; del esplendoroso Gloria final, exuberante y colorido y, por supuesto, del dueto que se marcan las dos sopranos solistas con fondo de coro masculino, De torrente in via bibet, una de las páginas mejor escrita de la Historia de la Música, con un diálogo de melodías preciosas, creando un clima cálido y a la vez cristalino y celestial que suspende el alma, el espíritu o como queramos llamar a aquello que nos sobrecoge los sentimientos y que nos lleva más allá de lo físico. El poder de seducción, de atracción, de embelesamiento de la música, sin duda, se revela en este dueto. Escuchadlo y dejad que os invada, veréis como os rendís al encanto embriagador de su transcurrir en el tiempo… Una de mis versiones predilectas de la obra es la que nos ofrece el director de Les Musiciens du Louvre, Marck Minkowsky, editada en 1999 por el sello Archiv, pero hay cantidad de grabaciones editadas para que podáis contrastar opiniones.

Posible retrato de Georg Friedrich Händel de joven

Posible retrato de Georg Friedrich Händel de joven

Dixit Dominus es considerada la primera obra maestra de Händel, el cual permaneció en Italia hasta 1709, donde compuso oratorios y óperas de gran éxito. La audacia de Händel como compositor de música vocal es incontestable y los que hemos tenido la suerte de poderla interpretar sabemos lo bien que componía para la voz, de qué manera su talento facilita la interpretación de las partituras que escribe y qué resultados absolutamente brillantes se obtienen si hacemos caso de lo que nos dice en sus composiciones.

ARQUITECTURA DE DIOS

Si hablamos de escritos de arquitectura influyentes, seguramente se nos ocurrirá pensar en tratadistas y arquitectos italianos. Si afirmamos que uno de los tratados arquitectónicos más importantes -desde su creación hasta el siglo XX- es obra de un cordobés, quizá nos sorprenderemos. Pues así es. Me refiero a In: Ezechielem Explanationes, de Juan Bautista de Villalpando, publicado en Roma entre 1596 y 1604. El tratado consta de tres tomos, el primero de los cuales escrito por Jerónimo del Prado y los dos restantes, en realidad los que nos interesan, por el nombrado Villalpando.

Edición del In: Ezechielem Explanationes, 1596-1604

Edición del In: Ezechielem Explanationes, 1596-1604

Una de las virtudes esenciales de este escrito teórico consiste en entrelazar las teorías de la Biblia y los conceptos clásicos de la Antigüedad en la descripción y recreación de cómo debió de ser el templo de Salomón situado en Jerusalén, destruido definitivamente en el año 70 d.C. por las tropas del emperador Tito y del cual solamente ha llegado hasta nuestros días el famoso Muro de las Lamentaciones. De hecho, en el foro romano podemos admirar el Arco de Tito (81 d.C.) donde vemos esculpida la procesión de romanos vencedores llevándose, por ejemplo, la Menorah y otros tesoros del templo judaico.

Detalle de los relieves del Arco de Tito (81 d.C.) donde vemos la procesión de vencedores llevándose los tesoros del templo de Salomón en Jerusalén

Detalle de los relieves del Arco de Tito (81 d.C.) donde vemos la procesión de vencedores llevándose los tesoros del templo de Salomón en Jerusalén

Desde tiempos antiguos se había creído que la construcción del templo de Salomón fue debida al dictado directo de Dios. Es decir, el mismo Iahvé habría dicho al hijo de David cómo debía ser el templo. Los arquitectos que querían recrear dicho templo no podían recurrir a otra fuente de información que no fuera el Antiguo Testamento, ya que carecían de documentación al respecto y, como he indicado, el templo fue destruido sin remedio. Si nos referimos a estas referencias del Antiguo Testamento, tenemos que recurrir al segundo libro de las Crónicas, al primer libro de los Reyes y a la visión del profeta Ezequiel (Ez. 40), donde se habla de un edificio complicado configurado en base a estructuras geométricas, con puertas, atrios, corredores, celdas, habitaciones, pilares, vestíbulos, espacio para sacrificios, habitaciones de sacerdotes… Sobre esta visión profética Villalpando basa su idea de la edificación.
Hasta el Renacimiento, los tratadistas no pretenden investigar con rigor cómo debió de ser en realidad el templo salomónico. El tema se puso de moda y se prolongó en el tiempo, de tal manera que en la corte española de Felipe II hubo serias controversias al respecto. De este modo, otro tratadista español, Benito Arias Montano llegó a dudar del origen divino del templo, mientras Villalpando, como hemos visto, defendía lo contrario. Estas diferencias ideológicas llegan incluso a manos de la Inquisición, el Tribunal de la cual da la razón, como no podía ser de otro modo, a Villalpando.

Planta del templo de Salomón, según Villalpando

Planta del templo de Salomón, según Villalpando

Como vemos en el plano anterior, sería un recinto de planta cuadrada. En su interior, nueve patios cuadrados. Dos de los patios formarían el Sanctasanctórum, con el atrio y el altar de los sacrificios, mientras unos pórticos conectan las distintas alas. Este orden de los espacios simboliza las doce tribus de Israel acampadas rodeando el santuario del Arca del Alianza.
La pericia de Villalpando pasa por conseguir algo nada fácil. Es capaz de demostrar que las indicaciones que describe Ezequiel en su visión son el reflejo exacto de las teorías arquitectónicas del romano Vitruvio. Es decir, casa perfectamente las ideas bíblicas con las reglas de las construcciones de la Antigüedad. Habla de las normas rigurosas de la arquitectura romana como una creación de Dios y les otorga, de esta manera, la categoría de reglas arquetípicas. Toda una proeza intelectual. A esta brillantez de conceptos debemos añadirle que el tratado contiene una cantidad de planos, esquemas, trazados…impresionante para la época y que sirvieron de modelo e inspiración a muchos arquitectos. Villalpando plasma en el papel una arquitectura multifuncional, clara, perfectamente estructurada y que tanto resultaba exitosa en edificios religiosos como en edificios profanos, e incluso en proyectos urbanísticos. Hospitales, escuelas, fábricas, misiones, ciudades enteras tomaron como modelo esta recreación del templo de Salomón, donde estancias y atrios se reparten de manera uniforme, salubre y armónica.

Vista de la fachada con la entrada principal del templo recreado por Villalpando, donde apreciamos las formas clásicas propuestas

Vista de la fachada con la entrada principal del templo recreado por Villalpando, donde apreciamos las formas clásicas propuestas

Y si fuera poco, Villalpando se permite el lujo de idear un orden arquitectónico nuevo, a propósito del templo de Jerusalén. Se trata del elaborado Orden Salomónico, el cual tiene como característica el hecho de que los capiteles de las columnas están decorados con hojas de lis y semillas de granada.

El Orden Salomónico

El Orden Salomónico

La importancia del texto de Villalpando es extraordinaria. Sin duda alguna es la prueba de la talla intelectual de pensadores que por desconocimiento tenemos olvidados, aunque su influencia haya llegado hasta nosotros y que sin su intervención en la Historia, seguramente muchas de las cosas que nos rodean no serían igual…