VUESTRO AMOROSO ROSTRO

Josquin des Prés fue uno de los mejores músicos que han existido en la Historia de la Música. Era franco-flamenco, aunque trabajó mucho tiempo en Italia y murió en Francia, más concretamente en Codé-sur-Escault en 1521. Su talento compositivo va más allá de lo que podamos entender por llevar a cabo su profesión con excelencia. No solamente porque su actividad fue incansable, ya que escribió una veintena de misas, más de cien motetes y alrededor de ochenta canciones, sino porqué además es uno de los primeros compositores capaces de reflejar en su música los conceptos del Humanismo renacentista más interesante y un verdadero maestro a la hora expresar emociones a través de su escritura. La música que Josquin piensa siempre está a favor del texto musicado. La poesía o el texto sacro, adquieren en sus manos otra dimensión. La dimensión humana. Sus composiciones no son simplemente la suma de unas palabras más unas notas: texto y música se funden en una simbiosis perfecta para llegarnos al alma. Y no exagero.

Retrato de Josquin des Prez con su nombre latinizado: Iosquinus Pratensis

Retrato de Josquin des Prez con su nombre latinizado: Iosquinus Pratensis

La encarnación de estas virtudes la tenemos bien plasmada en la composición que hoy os presento. Se trata de una canción, escrita en idioma francés, breve pero de una intensidad emocional sublime. Es Mille regretz, un hit de la época, que traspasó fronteras, condados y reinos para proclamarse una de las páginas musicales mejor escritas, inspiradas y bellas de todos los tiempos. El texto dice así:

«Mille regretz de vous abandonner
Et d’eslonger vostre fache amoureuse,
Jay si grand dueil et paine douloureuse,
Quon me verra brief mes jours definer.»

«Mil pesares por abandonaros

Y por alejar de mí vuestro amoroso rostro,

Tengo un dolor tan grande y una pena tan dolorosa

Que en breve se verán acabar mis días.»

Este lamento de abandono y de dolor incurable transcurre a través de nuestros sentidos de forma calma pero insistente. El sentimiento de desolación se nos presenta aparentemente ponderado, quieto, calmado, pero el sonido de la tristeza no tarda en penetrarnos como el filo de una navaja que se filtra en lo más profundo de nuestra sensibilidad. Mille regretz es una obra maestra del sentir humano y cuanto más se escucha (ya no digamos si se tiene la suerte de interpretarla), más se descubre en ella, como magnífica obra de arte que es.

Luca della Robbia, Cantoria (detalle de cantantes), 1431-1438, Museo dell'Opera del Duomo, Florencia

Luca della Robbia, Cantoria (detalle de cantantes), 1431-1438, Museo dell’Opera del Duomo, Florencia

Formalmente, Mille regretz es una chanson, un tipo de composición musical muy difundida desde finales del siglo XV y durante todo el Renacimiento. Se considera una canción refinada, de élite, cortesana y derivada -como el madrigal– de la polifonía religiosa anterior más compleja. De hecho, la chanson se va pareciendo cada vez más al madrigal italiano, adoptando de éste su forma más libre y aumentando de forma progresiva su carga expresiva y afectiva.

La prueba de que Mille regretz fue un verdadero tema de moda nos lo indican varios hechos. El más significativo es que tiene el llamativo calificativo de la canción del Emperador. Nos referimos al emperador Carlos V y sí, se dice que era su canción preferida con diferencia. Tanto fue así que el músico Luis de Narváez escribió la denominada Canción del Emperador, es decir, una pieza para vihuela cuya base musical es nuestra chanson, de esta manera se recrea la obra original con variaciones. Narváez publica su Canción en Los seys libros del Delphín, de música de cifra para tañer vihuela (1538).

Ilustración de la portada de Los seys libros del Delphín de Luis de Narváez, 1538

Ilustración de la portada de Los seys libros del Delphín de Luis de Narváez, 1538

Otra recreación de Mille regretz, importantísima y muy significativa fue la que compuso el gran Cristóbal de Morales. Su título: Misa Mille regretz. El nombre lo dice todo. Como en el caso anterior, Morales toma como pilar principal la chanson de Josquin y construye sobre ese cimiento toda una misa extraordinaria.

Estas manifestaciones no eran consideradas como plagios ni nada parecido, en la época, que un compositor basara su música en la creación de otro, era signo de prestigio, reconocimiento y honor.

Os recomiendo encarecidamente escuchar Mille regretz con toda atención, a buen volumen y dejándoos seducir por el universo sonoro que, sin duda, os transportará al más sofisticado clima renacentista. La versión de Mille regretz que os propongo es la de The Hilliard Ensemble: Josquin Desprez: Motets & Chansons,  de la casa Veritas. Para la Canción del Emperador podéis escuchar la versión de Hopkinson Smith en su álbum Música de Vihuela II: Los Seis Libros del Delfín de Música editado por Auvidis-Astrée Records y para la Misa Mille regretz escuchad de nuevo a The Hilliard Ensemble en un álbum editado por la Junta de Andalucía desde su Centro de Documentación Musical de Andalucía en 1997.

 

MEDUSA DE MEDUSAS

Las tres hermanas Gorgonas fueron bellas y cautivadoras en un pasado, pero su vanidad las llevó a desafiar la paciencia de los dioses y a convertirse en tres horripilantes monstruos destinados a aterrorizar al mundo entero. Su apariencia agradable, grácil, atractiva, se transformó en un rostro desdibujado por la crueldad, en cabellos convertidos en inquietas serpientes y en brazos esbeltos metamorfoseados en garras de bronce. No dudaban en usar su facultad de petrificar a quién osara mirarlas, sembrando de este modo el pánico a su alrededor. Solamente una de ellas, Medusa, era mortal ya que su sacrilegio frente a la diosa Atenea fue demasiado grave…  Y esa mortalidad fue fatal porque Perseo se encaminó en su busca para matarla. Con ayuda divina (Hermes le prestó sus sandalias aladas) pudo cortarle la cabeza a Medusa y para no convertirse en piedra, utilizó su escudo como espejo, con lo cual la propia Gorgona probó su misma medicina. Del recién cortado cuello de la fiera mitológica nacieron el caballo alado Pegaso y el gigante Criasor. Perseo regaló la cabeza de Medusa a Atenea y ésta la colocó en su escudo para ahuyentar a los enemigos. Perseo, además, guardó la sangre de Medusa sabiendo que la de su arteria izquierda era un veneno mortal y la de su derecha era un bálsamo capaz de resucitar a los muertos.

Benvenuto Cellini realiza en bronce este alucinante Perseo (1545-1554) encargado por Cosme I de Medici después de conseguir el gobierno de la ciudad

Benvenuto Cellini realiza en bronce este alucinante Perseo (1545-1554) encargado por Cosme I de Medici después de conseguir el gobierno de la ciudad

 

Siempre se ha relacionado el poder, la fuerza, la potencia de los gobernantes a la hazaña de Perseo. Es por este motivo que el acto que Atenea llevó a cabo ubicando la cabeza de Medusa en su escudo se perpetuó en el tiempo y muchos poderosos gobernantes y conquistadores adoptaron el gesto de llevar en sus atuendos la cabeza de Medusa para amedrentar a sus contrarios:

En el Mosaico de Issos (200 a. C.) vemos a Alejandro Magno con la cabeza de Medusa en el pecho. Este impresionante mosaico se puede visitar en el Museo Arqueológico de Nápoles y proviene de la Casa del Fauno de la ciudad de Pompeya

En el Mosaico de Issos (200 a. C.) vemos a Alejandro Magno con la cabeza de Medusa en el pecho. Este impresionante mosaico se puede visitar en el Museo Arqueológico de Nápoles y proviene de la Casa del Fauno de la ciudad de Pompeya

 

Escudo de Carlos V donde podemos ver esta magnífica representación de Medusa. Se encuentra custodiado en la Real Armería del Palacio de Oriente de Madrid y fue realizado por Filippo y Francesco Negroli con acero repujado y cincelado, damasquinado en oro y plata y pavonado (Milán, 1541)

Escudo de Carlos V donde podemos ver esta magnífica representación de Medusa. Se encuentra custodiado en la Real Armería del Palacio de Oriente de Madrid y fue realizado por Filippo y Francesco Negroli con acero repujado y cincelado, damasquinado en oro y plata y pavonado (Milán, 1541)

Según mi parecer, la representación de la Gorgona que más se acerca a esa realidad mitológica que forma parte de nuestra cultura, sin duda es la que pinta Caravaggio, la Medusa de Medusas, por su naturalismo, por su intensidad, por su magistral ejecución, por su sorprendente capacidad expresiva, por su inquietante contundencia. No quieres mirarla, pero no puedes dejar de hacerlo, quizá porque sabes que ya no se te petrificará la sangre, aunque siempre queda la duda… Oyes su grito de horror y el corazón se te dispara sin remedio. Verla, por mucho que esté en la vitrina de un museo (en este caso en los Uffizi de Florencia), pone nervioso a cualquiera que se cruce con ella.

 

Caravaggio, Cabeza de Medusa, 1597. La pintura está ejecutada sobre tela transportada a una tabla de álamo en forma de círculo

Caravaggio, Cabeza de Medusa, 1597. La pintura está ejecutada sobre tela transportada a una tabla de álamo en forma de círculo

 

Como decíamos, la cabeza de Medusa fue utilizada frecuentemente para adornar los escudos, y de hecho, nuestra pintura de Caravaggio es precisamente eso, una rodela, es decir un tipo de escudo circular. Seguramente este escudo fue realizado para utilizarse como emblema del comitente.

Esta pintura fue encargada por el cardenal Francesco Maria del Monte, el protector y mecenas de Caravaggio, para ser obsequiada al Gran Duque Ferdinando I de Toscana. Probablemente como símbolo de poder y también porque la derrota de Medusa significaba gráficamente la victoria de la virtud sobre el pecado. Las motivaciones de este encargo han suscitado opiniones diferentes. Unas defienden la visión del regalo de respeto a un personaje de poder, las otras prefieren especular sobre las aficiones a la alquimia que tanto el Gran Duque como el cardenal supuestamente compartían. Desde antiguo, el mito de Medusa se asociaba a poderes ocultos y ritos mágicos.

Retrato del cardenal Francesco Maria del Monte, realizado por Ottavio Leoni, 1616, John and Mable Ringling Museum of Art de Sarasota, Estados Unidos

Retrato del cardenal Francesco Maria del Monte, realizado por Ottavio Leoni, 1616, John and Mable Ringling Museum of Art de Sarasota, Estados Unidos

 

Existen dos versiones de la pintura de Caravaggio. Una primera, en colección privada, firmada por el pintor y conocida por Medusa Murtola, porque el poeta Gaspare Murtola escribió sobre ella, y la segunda versión, la que vemos en la imagen que muestro de la obra, un poco más grande de tamaño y un año posterior a la primera.

Incontestable es el hecho de que la Medusa de Caravaggio no dejó indiferente a nadie. Además de Murtola, uno de los más grandes poetas barrocos italianos, Giovanni Battista Marino escribió lo siguiente refiriéndose a la obra: «Esa fiera Gorgona y cruel a la que horriblemente colúmenes viperinos dan escuálida pompa, y espantosa tiene la crin». En efecto, la contemplación de la pintura, con sus ojos casi saliéndose de las órbitas, la boca desencajada de dolor y las serpientes vivas, muy vivas ante nuestra mirada, nos confirman la idea de que el buen arte no caduca. Sobrecogió al pasado, nos sobrecoge a nosotros y lo seguirá haciendo a través del tiempo.