LA CONQUISTA GRÁFICA

La sede del actual Museo Picasso de Barcelona, es decir el edificio medieval que correspondía a la residencia de la adinerada familia Caldes y que más tarde fue el palacio Berenguer d’Aguilar, contó con una decoración de pinturas en sus muros que, por lo menos, podemos calificar de extraordinarias. Actualmente, las que hoy nos ocupan se custodian en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, en las salas de Gótico, ocupando buena parte de una sala diáfana que permite disfrutarlas con tranquilidad. Nos referimos a las pinturas murales que constituyen el Ciclo de la Conquista de Mallorca. Realizadas entre 1285 y 1290, son de autor desconocido, por lo que al mismo le conocemos como Maestro de la Conquista de Mallorca, en referencia a estas pinturas. Están divididas en tres amplios paneles que miden entre casi cinco metros de ancho y alrededor del metro cincuenta-metro ochenta de alto cada uno.

Ubicación de las pinturas de la Conquista de Mallorca en el MNAC

Ubicación de las pinturas de la Conquista de Mallorca en el MNAC

Las pinturas narran hechos reales protagonizados por el rey Jaime I el Conquistador y recogidos en dos de los grandes libros de crónicas medievales que nos relatan las hazañas de este aguerrido monarca: el Llibre dels feits de Jaume I y el Llibre del rei en Pere, escrita por Bernat Desclot, las dos también del siglo XIII. La Conquista de Mallorca se efectuó en el año 1229. Jaime I y sus tropas arrebataron, en una semana, el control de la Isla a los musulmanes y a raíz de este hecho se creó el Reino de Mallorca. Las pinturas describen tres episodios muy concretos del devenir de los hechos: las Cortes de Barcelona, la Batalla de Porto Pi y el Campamento Real con el asalto a la ciudad de Mallorca.

Los tres paneles de la Conquista de Mallorca

Los tres paneles de la Conquista de Mallorca

 

Podemos ver que las pinturas están incompletas y que faltan partes de ellas, pero incluso así, es espectacular el efecto que provocan y la sensación que tenemos al admirarlas es similar a cuando leemos atentamente un relato muy detallado en el que, en cada rincón, descubriremos algo nuevo que disfrutar. Las pinturas están realizadas dentro del marco del Gótico lineal. Fueron descubiertas en 1961 y se ordenó su traslado al MNAC para su restauración, conservación y custodia. Para favorecer precisamente su preservación, la capa pictórica se pasó a tela y es sobre este soporte donde podemos admirarlas hoy.

El primer panel nos describe las Cortes de Barcelona donde se forjó la planificación del asalto a Mallorca. Probablemente fueron las Cortes realizadas en 1228 donde el rey y sus consejeros tomaron la decisión de hacerse con Mallorca, punto estratégico sin igual en el Mediterráneo.

Cortes de Barcelona representadas en las pinturas de la Conquista de Mallorca

Cortes de Barcelona representadas en las pinturas de la Conquista de Mallorca

 

El segundo panel está dedicado a la Batalla de Porto Pi acaecida en 1229. Estupenda narración gráfica de diferentes momentos del acontecimiento bélico donde vemos claramente como los caballeros de Jaime I luchan sin tregua contra los musulmanes. Incluso podemos identificar a algún personaje real de esta historia. Es el caso de Guillem II de Montcada i Bearn, el cuál murió en esta batalla y al que vemos sobre su caballo y luciendo las armas distintivas de su linaje, es decir, los panes de Montcada y los bueyes de Bearn:

Guillem II de Montcada i Bearn en plena batalla

Guillem II de Montcada i Bearn en plena batalla

 

La Batalla de Porto Pi fue decisiva en la conquista del territorio mallorquín y las crónicas citadas dan buen testimonio de ello. Era el paso previo necesario para encarar el definitivo ataque a la ciudad de Mallorca. La narración de los hechos nos habla de un gran número de sarracenos escondidos entre los montículos del lugar y como los nobles caballeros y sus soldados se abren paso con valentía ante los ataques sorpresivos del enemigo. Detallan, por ejemplo, cómo soldados avanzados ven una gran multitud de musulmanes concentrada detrás de unos cerros y la decisión que toma Guillem II de atacar directamente con la caballería para actuar con más fuerza. Sabemos, además, que bajo sus órdenes luchó el ejército de caballeros templarios que participaron en la batalla.

 

Panel de la Batalla de Porto Pi donde vemos plasmado el fragor de la batalla

Panel de la Batalla de Porto Pi donde vemos plasmado el fragor de la batalla

El tercer panel, seguramente del que podemos sacar más jugo, nos sitúa en el campamento del rey Jaime I, junto con la representación del asalto a la propia ciudad de Mallorca:

Magnífica representación del campamento del rey Jaime I y el asalto a la ciudad de Mallorca

Magnífica representación del campamento del rey Jaime I y el asalto a la ciudad de Mallorca

El campamento real está representado como un gran cúmulo de tiendas de campaña para dar la sensación de gran número de ellas. En primer término vemos la tienda real, con las rayas verticales rojas y amarillas:

La tienda de campaña de Jaime I

La tienda de campaña de Jaime I

 

Vemos al rey sentado en el medio, coronado, conversando con sus hombres de confianza. A su derecha podemos observar a tres caballeros identificados como Guilabert de Cruïlles (con una cruz blanca en su casco rojo) que tiene posada su mano en la rodilla del monarca como símbolo de lealtad y aprecio al rey, el obispo de Barcelona Berenguer II de Palou vestido de guerrero pero con su mitra en la cabeza y a Ramon de Centelles al cual identificamos por los rombos rojos de su manga, distintivos de su linaje. A la izquierda del rey vemos al conde del Rosellón, el influente Nunó Sanç, identificado también por su traje donde figuran pequeñas calderitas identificativas. Llama la atención la otra tienda que vemos detrás de la del rey, a nuestra izquierda, con rayas horizontales rojas:

Panorama de las tiendas del campamento de Jaime I donde vemos a nuestros protagonistas

Panorama de las tiendas del campamento de Jaime I donde vemos a nuestros protagonistas

 

Esta tienda pertenece al conde de Ampurias, Hug IV, el cual está entablando una interesante conversación con un caballero aragonés llamado Pero Maça de Sangarrén. El pintor nos muestra así, separándolos del grupo de influencia, lo que las crónicas nos cuentan. Estos dos caballeros estaban muy disconformes con muchas de las decisiones del rey Jaime I, de este modo, quedan gráficamente apartados del monarca en actitud conspirativa. Clarísima forma de relatar con imágenes concretas lo sucedido.

El asalto a la ciudad de Mallorca, en ese tiempo denominada Madina Mayurqa, lo vemos comprimido en una imagen estupenda. Aparece una máquina medieval de ataque junto a un grupo de soldados de Jaime I que son atacados por musulmanes. Observamos también como una muralla con torres se alza protegiendo un gran número de casas. En el centro, el castillo de la Almudaina. Es una escena total de carga contra una ciudad de la época, con caídos de los dos bandos y partes de la ciudad ya conquistadas, mientras otras siguen defendidas por los sarracenos.

Asalto a Madina Mayurqa por las fuerzas de Jaime I

Asalto a Madina Mayurqa por las fuerzas de Jaime I

 

La representación pictórica de hechos épicos en los palacios civiles era corriente entre las familias adineradas que podían permitirse el lujo de encargarla. Estas pinturas murales de las que hoy hablamos enlazan perfectamente con otras encontradas en el Palacio Real medieval de Barcelona. Son del mismo estilo y forma de ejecución y sabemos de otros ejemplos similares en Europa donde este tipo de narraciones gráficas llenaban las paredes de los edificios civiles. Desde luego, tenemos que situarnos en la mentalidad de la época, cuando conquistas militares, adquisición de territorios y poder pasaban por el uso de las armas. La rareza de las pinturas murales de la Conquista de Mallorca reside en que, aunque sabemos como hemos dicho, que solían representarse, quedan pocos testimonios de ellas, ya que los edificios civiles suelen conservarse deficitariamente y sufren durante el transcurrir de los siglos, muchas reformas y modificaciones que a menudo dañan o destruyen pinturas o manifestaciones artísticas de este tipo. Sin ir más lejos, las pinturas de la Conquista de Mallorca fueron encontradas bajo una espesa capa de mortero…

Disfrutadlas, dejaros sugestionar por lo que veis y por lo que podáis interpretar e intentar imaginaros esas imágenes hechas realidad. Se os aparecerán ante vuestros ojos auténticas escenas genuinas de la extraordinaria Edad Media.