SAKRAMENTSHAUS

Düsseldorf es una ciudad para descubrir. Es la capital de la región de Renania del Norte-Westfalia y presenta una mezcla de antiguo y vanguardísticamente moderno realmente espectacular. Luce su cosmopolitismo sin reservas ofreciendo además la oportunidad de disfrutar paseando por sus señoriales avenidas y, sin duda, admirando rincones diferentes que hay que ir encontrando con ojos curiosos. Por si esto fuera poco, debemos destacar la típica cerveza de la ciudad, la oscura Altbier, intensa y muy recomendable.

Uno de estos singulares sitios que hay que no nos podemos perder es la basílica de San Lambertus. Los oriundos de la ciudad la denominan la «Iglesia Grande» y es considerada la madre de las iglesias de Düsseldorf. Famosa en su exterior por la particularmente retorcida aguja de su campanario, hoy nos interesa por un elemento que atesora en su interior.

La retorcida aguja del campanario de San Lambertus de Düsseldorf

La retorcida aguja del campanario de San Lambertus de Düsseldorf

Nuestro objetivo se encuentra en la columna situada al noroeste del coro, el cual está ubicado en la nave central, detrás del altar. Se trata de un tabernáculo gótico, un sagrario con forma interesantísima, que se eleva hasta la bóveda del templo y que sorprende totalmente al toparse con él durante la visita. Realmente es espectacular. Es la obra más valiosa de San Lambertus y rápidamente nos damos cuenta del por qué. Contemplamos ante nuestra mirada una estructura arquitectónica adosada a la columna citada, completamente ornamentada y de proporciones exquisitas. Su denominación genérica en lengua alemana es Sakramentshaus, y su función ya la hemos señalado. Es un sagrario gótico, destinado a custodiar la sagrada forma. Datado entre 1475 y 1478, los estudiosos lo consideran la obra gótica tardía más importante de la zona del Bajo Rhin. De hecho, el trabajo de ornamentación del tabernáculo es realmente minucioso, de gran calidad tanto en las figuras como en los ornamentos y de talla verdaderamente elegante.

Vista general del extraordinario tabernáculo o Sakramentshaus

Vista general del extraordinario tabernáculo o Sakramentshaus

Esculpido en piedra arenosa francesa, está coronado con la preciosa figura de un pelícano alimentando a sus hijos con la propia sangre de su pecho desgarrado. El pelícano es uno de los símbolos que representan a Cristo como salvador que sacrifica su propia vida para dar la vida eterna a los creyentes, ya que se consideraba que este pájaro se auto infringía heridas para nutrir a sus propios hijos.

Perspectiva del tabernáculo con la figura del pelícano coronando la estructura

Perspectiva del tabernáculo con la figura del pelícano coronando la estructura

En tierras alemanas este tipo de construcciones para salvaguardar las hostias consagradas se realizaron sobre todo desde finales del siglo XIV. Posteriormente, a partir del Concilio de Trento (1545-1563) se instauró la necesidad de que estas sagradas formas estuvieran directamente en el altar. Es desde ese momento que las Sakramentshaus dejaron de tener sentido. Por este motivo, este tipo de obras son datables en una época muy concreta, y muy valiosas porque no son muchas las conservadas.

El tabernáculo de San Lambertus es en realidad un pabellón de tres pisos con planta pentagonal. Consta de cuatro columnas totalmente adornadas con talla de piedra que son soportadas por leones, los cuales sostienen en sus patas escudos y blasones de las ciudades de Düsselorf, Jülich y Nassau. El piso central, con rejas de forja, es el destinado a guardar las sagradas formas, como si fuera una gran vitrina fortificada.

Detalle de la Sakramentshaus donde vemos perfectamente la reja de forja mencionada

Detalle de la Sakramentshaus donde vemos perfectamente la reja de forja mencionada

En la base de la estructura podemos contemplar cuatro plafones figurativos de estupenda factura: Adán y Eva en el Paraíso, los mismos personajes cometiendo el Pecado Original, Cristo en el Monte de los Olivos y el Milagro de San Huberto.

Plafón de Adán y Eva cometiendo el Pecado Original

Plafón de Adán y Eva cometiendo el Pecado Original

En la imagen podemos apreciar la belleza de estas esculturas y la destreza magnífica que demuestra el escultor que las elaboró. Fijémonos también en toda la detalladísima tarea ornamental que enmarca la escena. Sin duda, una maravilla. El otro plafón que os quiero mostrar con detenimiento es el siguiente:

Plafón del Milagro de San Huberto

Plafón del Milagro de San Huberto

Nos presenta el Milagro que propició San Huberto de Lieja. Huberto era un noble merovingio que vivió entre los siglos VII y VIII. Hijo del duque de Aquitania, estaba destinado a heredar el ducado de su padre. Se casó con Floribana, hija del conde de Lovaina, a la que amaba profundamente. Como casi todos los nobles de la época, era amante de la caza, actividad que en esos tiempos no solamente servía para la función alimenticia sino que también era una manera de mantenerse en forma para las necesidades militares de estas familias, que conquistaban y mantenían territorios a base de escaramuzas, batallas y guerras. Huberto enviudó y desesperado por la pérdida de su esposa decidió retirarse a los bosques, apartarse de las creencias cristianas y vivir de lo que cazaba. Un Viernes Santo, cuando perseguía a un hermoso ciervo, éste se detuvo de golpe, se volvió hacia Huberto y le mostró un Crucifijo entre su cornamenta (imagen que vemos esculpida en la escena de nuestro plafón). Cristo habló a Huberto, que cayó de rodillas ante el prodigio, y le dijo que dejara las armas, que volviera a ser un buen creyente y que fuera a buscar a San Lamberto, el cual guiaría sus pasos dese ese momento (recordemos que San Lamberto es el titular de la basílica donde se encuentra este tabernáculo). Así lo hizo, renunció al ducado de Aquitania en favor de su hermano Eudo y fue ordenado obispo y sucesor de San Lamberto después de la muerte en martirio de éste.

Está clarísimo que el tabernáculo de Düsseldorf es una obra maestra para conocer, disfrutar y proteger. Admirarla y dejaos llevar por el sofisticado poder del gótico…