EL REINO DE LA INJUSTICIA (II)

En comparación a la alegoría del Buen Gobierno, podemos sorprendernos con la ejecución por parte de Lorenzetti, como hemos dicho, de la representación del Mal Gobierno, el Cattivo Governo que nos enseña una imagen caótica, tenebrosa y desestructurada de la ciudad, fruto de una gobernabilidad corrupta, injusta y completamente despreocupada de sus ciudadanos.

Los frescos de este Mal Gobierno, como hemos mencionado anteriormente, comparten espacio con los del Buen Gobierno y se nos presentan con las mismas características, es decir, la representación de la alegoría por una parte, y de las consecuencias del mal gobierno en la ciudad y las del mal gobierno en el campo, por otra. Estos frescos tienen una conservación mucho peor que los anteriores.

La imagen mejor conservada es la que corresponde a la alegoría del Mal Gobierno, representada por la figura de la Tiranía, un demonio horripilante, sentado en un trono y con una expresión terriblemente repulsiva que pretende reunir en ella todo lo malo que quiere representar el personaje.

Detalle del rostro de la Tiranía, ese Mal Gobierno que ella representa

Detalle del rostro de la Tiranía, ese Mal Gobierno que ella representa

 

El Mal Gobierno representado por la Tiranía en el centro

El Mal Gobierno representado por la Tiranía en el centro

En la imagen anterior, observamos como la figura tiránica lleva armadura negra y sostiene en su mano derecha un puñal, mientras en su izquierda nos muestra una copa de veneno. Vemos a sus pies una cabra, relacionada siempre con las cuestiones demoníacas, como su servidora más próxima. Por encima de su cabeza, y de derecha a izquierda, le rigen tres personificaciones maléficas que sólo pueden conducir a negatividades: la Vanagloria que se mira presumidamente en el espejo, la Soberbia, que mantiene en su mano izquierda el yugo para someter y en la diestra la espada para matar, y la Avaricia, que se nos aparece como una anciana mujer que recaba monedas para pasarlas inmediatamente por la prensa y fabricar más y más dinero sin descanso.

Los seis malignos acompañantes que se sientan a ambos lados de la Tiranía son, empezando por nuestra izquierda: la Crueldad, que tiene una víbora rodeando su cuello y está amenazando con ella a un niño, la Traición que en su regazo mantiene a un cordero que se transforma en escorpión en la parte posterior de su cuerpo, el Fraude que con sus alas de murciélago está siempre dispuesto a actuar, la Ira que se nos muestra con cabeza de jabalí, torso humano, patas de caballo y cola de lobo como símbolo de la bestialidad con la que se desarrolla siempre, la División, madre de todas las discordias, vestida mitad blanco mitad negro y con una sierra que divide toda esperanza, y la Guerra, completamente armada y en actitud beligerante.

Ira, División y Guerra rigen la ciudad mal gobernada

Ira, División y Guerra rigen la ciudad mal gobernada

A los pies de la Tiranía, debajo de la cabra, podemos contemplar a la subyugada Justicia, tirada por el suelo, encadenada, prisionera y con su balanza destrozada. La Injusticia reina con total impunidad.

En el deteriorado fresco donde podemos ver los desastrosos efectos del Mal Gobierno en la ciudad, la violencia, la delincuencia y el desorden son los que toman el mando:

Efectos del Cattivo Governo, el Mal Gobierno, en la ciudad. La violencia se impone descaradamente

Efectos del Cattivo Governo, el Mal Gobierno, en la ciudad. La violencia se impone descaradamente

El espacio urbano se presenta caótico, con visibles muestras de delitos y descontrol. Los comercios cerrados o decadentes, los ciudadanos empobrecidos e iracundos. Por todas partes hay delincuencia, asesinatos, robos, saqueos,… Impera la ley del más fuerte y la ignorancia se apodera de todos los entendimientos. La degradación humana también se refleja en la arquitectura de la ciudad. Antes la veíamos bella y próspera, ahora todo aparece destruido con fachadas reventadas, ventanas rotas, balcones derruidos,… Todo es penoso y triste, la belleza y la armonía han desaparecido sin dejar rastro:

Detalle de la degeneración de la arquitectura y los comercios en la ciudad del Mal Gobierno

Detalle de la degeneración de la arquitectura y los comercios en la ciudad del Mal Gobierno

El mismo ambiente yermo y desolador es el que podemos contemplar en la representación del Mal Gobierno en el campo:

Los efectos negativos del Mal Gobierno en el ambiente rural, un completo desastre

Los efectos negativos del Mal Gobierno en el ambiente rural, un completo desastre

Saqueos, incendios de aldeas, ruinas, malas cosechas, sequedad e infertilidad por todas partes donde miremos. La consecuencia de la mala gobernabilidad en el campo es arrasadora, terrible, causa de pobreza, desesperación e infelicidad. La naturaleza se nos presenta aquí como un refugio de la maldad.

Estos magníficos e insólitos frescos se los debemos, como hemos referido repetidamente a Ambrogio Lorenzetti. No sabemos prácticamente nada de él, lo más seguro es que muriera en la epidemia europea de peste de 1348, como pasó con numerosos artistas del momento, por ejemplo nuestro Ferrer Bassa y su hijo Arnau. Ambrogio trabajó en Florencia durante bastante tiempo, conoce la obra de Giotto y se influencia de ella, pero sus raíces artísticas derivadas de los pintores de Siena y en especial de Duccio di Buoninsegna predominan en su factura, con el resultado de que sus figuras acaban teniendo un matiz más idealizado, sin dejar de buscar un lenguaje expresivo que indaga en el realismo, pero siempre al servicio del objetivo moral o significativo que quiere representar. Un maestro, sin duda, al que hay que conocer, disfrutar y admirar.

 

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ARQUITECTURA DE DIOS

Si hablamos de escritos de arquitectura influyentes, seguramente se nos ocurrirá pensar en tratadistas y arquitectos italianos. Si afirmamos que uno de los tratados arquitectónicos más importantes -desde su creación hasta el siglo XX- es obra de un cordobés, quizá nos sorprenderemos. Pues así es. Me refiero a In: Ezechielem Explanationes, de Juan Bautista de Villalpando, publicado en Roma entre 1596 y 1604. El tratado consta de tres tomos, el primero de los cuales escrito por Jerónimo del Prado y los dos restantes, en realidad los que nos interesan, por el nombrado Villalpando.

Edición del In: Ezechielem Explanationes, 1596-1604

Edición del In: Ezechielem Explanationes, 1596-1604

Una de las virtudes esenciales de este escrito teórico consiste en entrelazar las teorías de la Biblia y los conceptos clásicos de la Antigüedad en la descripción y recreación de cómo debió de ser el templo de Salomón situado en Jerusalén, destruido definitivamente en el año 70 d.C. por las tropas del emperador Tito y del cual solamente ha llegado hasta nuestros días el famoso Muro de las Lamentaciones. De hecho, en el foro romano podemos admirar el Arco de Tito (81 d.C.) donde vemos esculpida la procesión de romanos vencedores llevándose, por ejemplo, la Menorah y otros tesoros del templo judaico.

Detalle de los relieves del Arco de Tito (81 d.C.) donde vemos la procesión de vencedores llevándose los tesoros del templo de Salomón en Jerusalén

Detalle de los relieves del Arco de Tito (81 d.C.) donde vemos la procesión de vencedores llevándose los tesoros del templo de Salomón en Jerusalén

Desde tiempos antiguos se había creído que la construcción del templo de Salomón fue debida al dictado directo de Dios. Es decir, el mismo Iahvé habría dicho al hijo de David cómo debía ser el templo. Los arquitectos que querían recrear dicho templo no podían recurrir a otra fuente de información que no fuera el Antiguo Testamento, ya que carecían de documentación al respecto y, como he indicado, el templo fue destruido sin remedio. Si nos referimos a estas referencias del Antiguo Testamento, tenemos que recurrir al segundo libro de las Crónicas, al primer libro de los Reyes y a la visión del profeta Ezequiel (Ez. 40), donde se habla de un edificio complicado configurado en base a estructuras geométricas, con puertas, atrios, corredores, celdas, habitaciones, pilares, vestíbulos, espacio para sacrificios, habitaciones de sacerdotes… Sobre esta visión profética Villalpando basa su idea de la edificación.
Hasta el Renacimiento, los tratadistas no pretenden investigar con rigor cómo debió de ser en realidad el templo salomónico. El tema se puso de moda y se prolongó en el tiempo, de tal manera que en la corte española de Felipe II hubo serias controversias al respecto. De este modo, otro tratadista español, Benito Arias Montano llegó a dudar del origen divino del templo, mientras Villalpando, como hemos visto, defendía lo contrario. Estas diferencias ideológicas llegan incluso a manos de la Inquisición, el Tribunal de la cual da la razón, como no podía ser de otro modo, a Villalpando.

Planta del templo de Salomón, según Villalpando

Planta del templo de Salomón, según Villalpando

Como vemos en el plano anterior, sería un recinto de planta cuadrada. En su interior, nueve patios cuadrados. Dos de los patios formarían el Sanctasanctórum, con el atrio y el altar de los sacrificios, mientras unos pórticos conectan las distintas alas. Este orden de los espacios simboliza las doce tribus de Israel acampadas rodeando el santuario del Arca del Alianza.
La pericia de Villalpando pasa por conseguir algo nada fácil. Es capaz de demostrar que las indicaciones que describe Ezequiel en su visión son el reflejo exacto de las teorías arquitectónicas del romano Vitruvio. Es decir, casa perfectamente las ideas bíblicas con las reglas de las construcciones de la Antigüedad. Habla de las normas rigurosas de la arquitectura romana como una creación de Dios y les otorga, de esta manera, la categoría de reglas arquetípicas. Toda una proeza intelectual. A esta brillantez de conceptos debemos añadirle que el tratado contiene una cantidad de planos, esquemas, trazados…impresionante para la época y que sirvieron de modelo e inspiración a muchos arquitectos. Villalpando plasma en el papel una arquitectura multifuncional, clara, perfectamente estructurada y que tanto resultaba exitosa en edificios religiosos como en edificios profanos, e incluso en proyectos urbanísticos. Hospitales, escuelas, fábricas, misiones, ciudades enteras tomaron como modelo esta recreación del templo de Salomón, donde estancias y atrios se reparten de manera uniforme, salubre y armónica.

Vista de la fachada con la entrada principal del templo recreado por Villalpando, donde apreciamos las formas clásicas propuestas

Vista de la fachada con la entrada principal del templo recreado por Villalpando, donde apreciamos las formas clásicas propuestas

Y si fuera poco, Villalpando se permite el lujo de idear un orden arquitectónico nuevo, a propósito del templo de Jerusalén. Se trata del elaborado Orden Salomónico, el cual tiene como característica el hecho de que los capiteles de las columnas están decorados con hojas de lis y semillas de granada.

El Orden Salomónico

El Orden Salomónico

La importancia del texto de Villalpando es extraordinaria. Sin duda alguna es la prueba de la talla intelectual de pensadores que por desconocimiento tenemos olvidados, aunque su influencia haya llegado hasta nosotros y que sin su intervención en la Historia, seguramente muchas de las cosas que nos rodean no serían igual…

EL CUADERNO MEDIEVAL

El departamento de manuscritos de la Biblioteca Nacional de Francia alberga uno de los testimonios medievales más singulares que ha llegado a nuestros días. Hablamos del cuaderno de Villard de Honnecourt, denominado Livre de portraiture. Un cuaderno realizado en el siglo XIII, donde podemos consultar un impresionante repertorio de dibujos, diseños y curiosidades artísticas. No sabemos exactamente qué profesión tenía Villard, el autor de esta maravilla, pero nos lo podemos imaginar analizando el contenido de su cuaderno. Sí sabemos que era oriundo de Honnecourt, una localidad del norte de Francia, en la región de la Picardía, ubicada en un emplazamiento donde podía tener noticias directas de las innovaciones artísticas del momento.

Imagen del cuaderno de Villard de Honnecourt

Su cuaderno, esta recopilación maravillosa de imágenes, pensamientos y datos, consta de 33 folios de 160x240mm, aunque los historiadores que lo han tratado aseguran que originariamente el número de folios era de 41. Si nos fijamos en la imagen anterior, salta a la vista que Villard es un exquisito dibujante. En ella observamos la precisión del diseño y la belleza de sus trazos. Se interesa, en este caso, por la ornamentación propia de la época. Sabemos también y es evidente por la evolución del contenido del cuaderno, que Villard viajó y viajó mucho. Por ejemplo, sabemos que estuvo en Reims, Laon, Lausanne, Cambrai, Chartres… y también en Hungría. Y lo sabemos porque él nos lo cuenta y porque sus dibujos lo demuestran. En su itinerancia deja constancia de lo que ve y, seguramente, de lo que está trabajando en ese momento. De sus anotaciones podemos deducir que era un entendido en las técnicas de construcción: ¿sería entonces un maestro de obras? También nos habla de máquinas de guerra: ¿sería un ingeniero de la época? Plasma con rigor elementos arquitectónicos concretos: ¿sería un simple observador con buena traza? Dibuja magníficamente figuras escultóricas: ¿sería escultor? Nos detalla ornamentos y peripecias geométricas: ¿sería pintor, copista, viajero curioso?…

Villard de Honnecourt, dibujo, diseño

Dibujo de Villard, donde vemos su pericia tanto en el trazo artístico como en el técnico

Lo más probable es que sea todo eso y mucho más. El cuaderno contiene unos doscientos cincuenta dibujos, setenta y cuatro de los cuales están relacionados directamente con la arquitectura, es decir, un verdadero compendio gráfico de saber medieval.

Villard es consciente del valor de su cuaderno y de la utilidad que puede tener para quién lo consulte. En este sentido, nos deja escrito que quién lea su libro podrá tener apreciaciones técnicas directas sobre arquitectura, albañilería, carpintería, maquinaria, retrato, dibujo y todo bajo el rigor que la geometría requiere. Pero no acaban aquí sus conocimientos, incluso nos explica con pelos y señales cómo curar las heridas con una fórmula a base de hierbas y vino. Es un técnico experto, puesto que plasma en el cuaderno plantas enteras de edificios o diseños de partes concretas con una precisión y corrección propias de un especialista. Debemos tener en cuenta un dato importantísimo, junto con el tratado romano de Vitruvio, es la única fuente de información sobre técnicas constructivas conocida hasta el Renacimiento.

máquinas, Villard de Honnecourt, diseños

Diferentes tipos de maquinaria diseñados por Villard

Nuestro artista viajero nos abre los ojos a los gustos de la época, los cuales no se limitan solamente al arte del momento, sino que van mucho más allá. A menudo y  equivocadamente se tacha al arte medieval de encerrado en sí mismo. No hay afirmación más desviada de la realidad. Villard nos lo confirma cuando en sus dibujos representa referencias e influencias al uso provenientes del arte antiguo romano, tan abundante y significativo en las regiones por las que transita.

Villard, proporciones, geometría

Rostros, proporciones, anotaciones…La geometría como configuración de todo lo existente

Seguramente el testimonio de Villard no fue una excepción de la época. Por la difusión de ciertas tendencias, estilos, motivos ornamentales, rasgos característicos o gustos específicos, es fácil pensar que las imágenes y las referencias viajaban con los artistas y que muchos de estos creadores llevaban consigo lo que denominaríamos libros de modelos, es decir recopilaciones de obra propia y de obra ajena que copiaban y transmitían por donde pasaban. De este modo podemos explicar fenómenos artísticos como los intercambios e influencias estilísticas que, por ejemplo, se evidencian en la pintura medieval. Sin estos modelos itinerantes sería imposible explicar modas, gustos y tendencias que se extendieron por toda Europa.

Arbotantes de la catedral de Reims, seguramente copiados por Villard directamente de los planos del arquitecto de la misma

Es imprescindible disfrutar del cuaderno de Villard si queremos entrar en las ideas de la época y sumergirnos en la manera de representar gráficamente este pensamiento medieval. Aquello que el autor escoge no es nunca irrelevante. Nada está elegido al azar, todo tiene su importancia, su por qué y su función. El libro es un tratado práctico, variadísimo, pensado y elaborado para ser usado, y precisamente es este hecho el que debe hacernos reflexionar sobre lo peculiar del arte medieval, muy alejado de lo oscuro, de lo tétrico y de lo monótono, como las apreciaciones románticas del mismo nos han querido vender.

Se hace camino al andar…

Miguel Ángel estaba convencido que sus esculturas vivían dentro de los bloques de mármol. Él solamente era un canal, el instrumento que permitiría a esas obras liberarse de la prisión pétrea que las contenía. No hay idea más bella, más humilde y más absolutamente sublime. El talento natural de ese hombre que podía moldear el mármol a su antojo se convierte en la simple acción de retirar el material sobrante. Dan ganas de echar mano de la física cuántica, buscar el tiempo paralelo en que vivió este artista florentino y meterse, ni que fuera durante tres minutos, en su pensamiento para poder ver a través de sus ojos la escultura escondida en un vetusto bloque de mármol.

Ideas, pensamientos, historias contrastadas, arte de tiempos pasados, música medieval, renacentista, barroca, sugerencias arquitectónicas, seducciones sonoras, detalles artísticos, el gusto por lo bello, nombres conocidos y desconocidos…

Empezamos este camino hacia una nueva experiencia que contiene aquello que nunca desfallece…la belleza del arte en todas sus facetas. Y Machado dictamina, se hace camino al andar… Así que, iniciamos nuestras andanzas