NATIVIDADES

En el Baptisterio de Pisa podemos sorprendernos con una obra verdaderamente excepcional: el púlpito de Nicola Pisano, el cual significa una renovación en el concepto escultórico del momento que permitirá la evolución –sin duda alguna- de la escultura italiana posterior. Nicola piensa el púlpito como una arquitectura independiente dentro del espacio del Baptisterio. Solamente este hecho es totalmente vanguardista en la época en que nos situamos. Hasta entonces, los púlpitos se erigen adosados a columnas o bien dependientes de otros elementos arquitectónicos que los sustentan o acompañan. Nicola no lo concibe como un anexo sino como una estructura con entidad propia. Incluso le da una forma geométrica innovadora que contrasta con los púlpitos realizados hasta el momento y permite que repose sobre seis imponentes magníficas columnas, tres de las cuales son sostenidas por fieros leones, más una elegante columna central.

El púlpito de Nicola Pisano en el Baptisterio de Pisa, fechado en 1260

El púlpito de Nicola Pisano en el Baptisterio de Pisa, fechado en 1260

 

Es una obra riquísima en ornamentación, simbolismo y figuración, fruto de un proyecto intelectual concreto, de un programa teológico perfectamente elaborado, muy pensado y cargado de contenido trascendente. Entre todos estos elementos destacan cinco paneles esculpidos: la Anunciación, la Natividad y Anuncio a los pastores, la Adoración de los Reyes Magos, la Presentación de Jesús al templo, la Crucifixión y el Juicio Final.

Nicola Pisano introduce en su ejecución escultórica un aspecto alucinante y altamente sugerente. Se fija en los sarcófagos romanos clásicos que están en el camposanto de la catedral de Pisa. Absorbe esos modelos antiguos y los refleja en su obra con toda libertad. Y no satisfecho con esta novedad que implica respeto y veneración al pasado, es capaz de imprimir en los gestos, los rostros y la disposición de las figuras una auténtica revolución. Nicola esculpe con delicado dramatismo, con una gestualidad que demuestra los sentimientos, con expresiones faciales que relatan realismo. Este hecho abrirá las puertas a la forma de sentir, pensar y demostrar lo humano, lo espiritual y lo divino del arte gótico. Fijémonos en el panel de la Anunciación, la Natividad y Anuncio a los pastores:

Observemos el dinamismo de las escenas, la variedad de elementos y la síntesis de conceptos

Observemos el dinamismo de las escenas, la variedad de elementos y la síntesis de conceptos

 

En la parte superior izquierda podemos ver la Anunciación con un bellísimo y contundente ángel que conturba a María, la cual parece una matrona romana. En la parte superior derecha observamos el Anuncio a los pastores, esquemático y sintético, que nos sitúa en el contexto de la escena central, es decir, la Natividad. Disfrutemos de esta maravilla escultórica.

Es una Natividad de tipo bizantino, con todas las características que la distinguen. Nos situamos en el momento posterior al parto. El Niño aparece envuelto (en realidad está recubierto por una mortaja en presagio del sacrificio vital al cual está predestinado), al lado de su Madre y reposando en un pesebre. María está recostada en su lecho, descansando del parto, meditabunda, y con la apariencia antigua de la que hemos hablado. Realmente es una figura bellísima, esculpida con una maestría y destreza innegables, que desprende una serenidad conmovedora. En la parte inferior izquierda vemos a San José, prudentemente separado de todo y de todos, como es habitual en el arte de la época. Y en primer plano, las parteras lavando al Niño según cuentan los Evangelios Apócrifos: el Proto-Evangelio de Santiago y el Pseudo-Mateo, el cual nos dice además sus nombres: Zelomi y Salomé.

Este tipo de escenificación de la Natividad triunfará durante décadas y décadas por su plasticidad, carga simbólica y humanidad:

Giotto, Natividad pintada en la Cappella Scrovegni de Padua donde comprobamos la forma de representación bizantina de la escena

Giotto, Natividad pintada en la Cappella Scrovegni de Padua donde comprobamos la forma de representación bizantina de la escena

 

La forma bizantina de la Natividad será la más representada hasta el siglo XV, cuando se empezarán a adoptar representaciones que nos mostrarán la escena dejando de lado el realismo del parto para dar paso a valorar la escena propiamente como una Adoración:

Hugo van der Goes, Natividad del Tríptico Portinari, c. 1476, custodiado en los Uffizi de Florencia

Hugo van der Goes, Natividad del Tríptico Portinari, c. 1476, custodiado en los Uffizi de Florencia

       

María y el resto de personajes ya no forman parte del contexto cotidiano del parto. Ahora se centran en adorar al Niño, verdadero protagonista de la Historia. Feliz Navidad…

 

GIOTTO Y MENABUOI EN PADUA

Si queremos poner a prueba qué cantidad de belleza son capaces de asumir nuestros ojos y cuanta emoción puede resistir nuestra alma, entonces debemos visitar Padua. La ciudad es bellísima, no solamente porque cuenta con monumentos extraordinarios sino porque además, pasear por sus calles porticadas, contemplando sus hermosos edificios, no tiene parangón.

Calle del centro de Padua

Dos de estos monumentos increíbles son sin lugar a duda la Cappella Scrovegni, situada cerca de la estación ferroviaria y el Baptisterio, ubicado al lado del Duomo.

La Cappella Scrovegni, también denominada Cappella dell’Arena por estar situada donde se alzaba el circo en época romana, es una pequeña edificación que encierra uno de los tesoros más preciados del arte medieval: un ciclo completo de frescos de Giotto. Si deseamos admirarla, lo mejor es concertar visita previa por internet. Cuando tenemos  la entrada en nuestro poder, primeramente pasamos a una sala donde debemos permanecer veinte minutos en una atmósfera protectora especial, que nos desintoxica, para proceder inmediatamente a visitar durante quince minutos esta maravilla del arte.

Giotto termina los frescos de la capilla en el 1306, después de dos años de trabajo. El ciclo cuenta visualmente las vidas de la Virgen María y de Cristo, respectivamente, con la inclusión del Juicio Final en el muro oeste de la edificación. Giotto recibe el encargo de las pinturas por parte de Enrico Scrovegni, un rico comerciante de Padua, cuyo padre había recaudado su fortuna por medio de la usura. Para sanear los remordimientos que Enrico siente al pensar de donde viene la riqueza de la familia, decide construir esta capilla para la redención de sus pecados y la edifica como capilla-panteón familiar, adyacente a su palacio residencial, hoy en día desaparecido.

Interior de la Cappella Scrovegni con los magníficos frescos de Giotto

Todos los frescos que podemos disfrutar en la capilla son una obra maestra, no sólo por la innovación técnica y formal que nos ofrecen sino también por el repertorio visual, expresivo y emocional que nos brindan. No en vano el gran maestro Miguel Ángel recurre a Giotto como modelo fundamental de su arte. Para muestra de ello, una imagen del Lamento por Cristo muerto con el que Giotto nos conmueve:

Si Giotto nos deja boquiabiertos con este despliegue de talento y belleza, Giusto de Menabuoi no queda atrás en los frescos que recubren el interior del Baptisterio paduano. Las pinturas, ejecutadas entre 1375 y 1378 son uno de los testimonios mejor conservados, más completos y de mejor calidad de la pintura del Trecento italiano. Pagando una entrada simbólica, podemos adentrarnos en el universo paralelo que significa visitar el Baptisterio y sumergirse en el arte de Menabuoi. De su pincel sale sin lugar a dudas, una pintura que sin fugarse de la influencia de Giotto, es capaz de imponer su personalidad y mostrar una originalidad, una huella expresiva y una infinidad de matices cromáticos realmente sublime.

Vista de la bóveda y parte de los muros con los extraordinarios frescos de Menabuoi

Poco sabemos de Menabuoi, solamente que nació en Florencia y que nos ha dejado, afortunadamente, estas muestras con las que alimentamos nuestras ansias de belleza.

Disfrutar de cada detalle, de cada gradación de color, de cada línea del dibujo de primera calidad de este artista, es algo de lo que no podemos prescindir si nos gusta apreciar el arte. ¿Hay posibilidad de dudarlo?

Escena de la expresiva Matanza de los Inocentes de Menabuoi

Es asignatura pendiente para los historiadores del arte estudiar a fondo este magnífico maestro, sus influencias, su entorno y su proyección posterior.