EL LLANTO PÉTREO

Cerca de la ciudad francesa de Dijon encontramos la Cartuja de Champmol. Dijon era la capital del antiguo Ducado de Borgoña, el cual fue poderosísimo desde el siglo IX hasta finales del siglo XV. Uno de los potentes Duques de Borgoña, Felipe II el Atrevido –perteneciente a la dinastía Valois- fundó la Cartuja en 1383, con la intención de edificar un panteón dinástico, es decir un lugar de sepultura para él y sus descendientes. La iglesia de la Cartuja fue consagrada en el año 1388 y en su interior albergaba una de las maravillas escultóricas más sorprendentes que nos ha legado el arte medieval, y que hoy podemos admirar boquiabiertos en el Museo Arqueológico de Dijon. Hablamos, precisamente, del sepulcro del fundador, de Felipe el Atrevido (cuyo apodo se ganó por la valentía demostrada en la Batalla de Poitiers, acaecida en 1356), el cual muere en 1404 después de cuarenta años de gobierno del Ducado.

Retrato de Felipe II el Atrevido, Duque de Borgoña

Retrato de Felipe II el Atrevido, Duque de Borgoña

Claus Sluter se encargó de materializar la proeza artística que tratamos. El escultor moriría antes de finalizar el sepulcro cuya definitiva conclusión la efectuaría el sobrino de Sluter, Claus de Werwe. Sabemos muy poco de Sluter. Seguramente era flamenco, quizá de la ciudad de Haarlem, pero su procedencia no está determinada. Según la documentación existente, Sluter entra al servicio de Felipe el Atrevido en 1385 y sucede a Jean de Marville como escultor principal a la muerte de éste, sucedida en 1389. En este año, el sepulcro del Duque ya está empezado, pero sólo en su estructura arquitectónica, así que Sluter se encarga de proyectar la magnífica consecución escultórica que podemos disfrutar. A la muerte del Duque, recordemos que fue en 1404, solamente estaban esculpidas dos figuras de las cuarenta que componen la tumba, por tanto había mucho trabajo que hacer. El hijo de Felipe el Atrevido, Juan sin Miedo (1371-1419), mantendrá a Sluter como escultor de la corte borgoñona. Sluter muere en 1406 aproximadamente y, como hemos dicho, su sobrino continúa el encargo hasta finalizarlo en 1410, según los parámetros, diseño y maneras marcados por su tío.

Vista general del sepulcro de Felipe II el Atrevido, situado actualmente en el Museo de Dijon

Vista general del sepulcro de Felipe II el Atrevido, situado actualmente en el Museo de Dijon

Una de las esquinas del sepulcro

Una de las esquinas del sepulcro

Es evidente que estamos ante una de las obras maestras de la escultura gótica y no hace falta decir que el estilo de Sluter influenció a todos los artistas del siglo XV que quisieron estar a la vanguardia de la creación. El escultor desarrolla su trabajo en el marco del Gótico Internacional más sofisticado, donde el sentimiento personal se manifiesta sin filtros para demostrar la devoción, el dolor y la condición humana.

Bajo la escultura yacente de Felipe el Atrevido, lo que debemos observar es la increíble procesión de monjes y personajes llorosos, afligidos, completamente dolidos por la muerte del Duque. Observad qué alucinante realización escultórica en las siguientes imágenes:

Dos monjes dolientes del sepulcro de Felipe el Atrevido

Dos monjes dolientes del sepulcro de Felipe el Atrevido

Podemos apreciar el recorrido espectacular que los afligidos monjes realizan por la arquitectura del sepulcro

Podemos apreciar el recorrido espectacular que los afligidos monjes realizan por la arquitectura del sepulcro

Como vemos, el estilo de Sluter no es en absoluto corriente. El realismo con el que ejecuta sus figuras creará escuela e imitadores en cantidad durante muchas décadas. Impresiona irremediablemente la extraordinaria manera de tratar el sentimiento hecho piedra, en este caso el llanto pétreo, que el escultor es capaz de arrancar con su trabajo. El volumen con el que desarrolla las esculturas, la veracidad de sus gestos, la textura, calidad, contundencia y movimiento de los ropajes, la expresión dolorosa y de impotencia de los rostros, la individualidad de cada personaje, nos indican que estamos delante de una obra sublime, sin lugar a dudas.

Una de las figuras del sepulcro aislada para su restauración. Observemos qué maravilla en todos sus aspectos

Una de las figuras del sepulcro aislada para su restauración. Observemos qué maravilla en todos sus aspectos

Es imposible no caer en la cuenta de que Sluter tiene muy claros sus referentes. Por supuesto me refiero a la mirada hacia la Antigüedad, hacia la época clásica, que se nos manifiesta precisamente en ese realismo exuberante del que hemos hablado anteriormente. De cada uno de los personajes se desprende una espiritualidad que no dejó, ni deja, ni dejará indiferente a quién contemple la obra. Verdaderamente Sluter nos avanza ese realismo conmovedor que más tarde encontraremos en el arte flamenco más elevado, como el de Van Eyck o en el arte italiano más inquietantemente vivo, como el de Jacopo della Quercia o Donatello.

Monjes y sus impresionantes ropajes en procesión

Monjes y sus impresionantes ropajes en procesión

Imagen de la procesión pétrea

Imagen de la procesión pétrea

Los acólitos del sepulcro de Felipe el Atrevido

Los acólitos del sepulcro de Felipe el Atrevido

El sepulcro sufrió desmantelamientos y percances hasta su restauración y se sabe que tres de las figuras se perdieron, otra está en un museo en Cleveland y tenemos conocimiento de una quinta en una colección privada en Francia.

Lo que es indiscutible es que vale la pena plantearse ir hasta Dijon para contemplar esta belleza que la Edad Media nos ha legado y que ha sobrevivido hasta hoy, para suerte nuestra.

Anuncios