LA DELICADA NAVIDAD

Avià es un pueblo de la provincia de Barcelona, ubicado en la comarca del Berguedà, en la zona que denominamos Catalunya central. La localidad cuenta con una pequeña iglesia, Santa Maria d’Avià, que albergó hasta principios del siglo XX una obra maestra de la pintura medieval catalana: el frontal de Avià.

Interior de la iglesia de Santa Maria d’Avià donde vemos una reproducción del frontal del altar

Interior de la iglesia de Santa Maria d’Avià donde vemos una reproducción del frontal del altar

El frontal de altar es un elemento decorativo que cubre la parte delantera del mismo, entre la mesa propiamente dicha y el suelo. Es una pieza artística extraordinaria, prueba de ello es que los artistas han elaborado magníficos frontales tanto pintados como esculpidos en toda la época medieval. El frontal de Avià, actualmente custodiado en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC) es un genial ejemplo de estas piezas únicas, sintéticas en imágenes pero riquísimas de significado y experiencia estética. Nuestro frontal es muy especial. Tratamos con una obra anónima, datada alrededor de 1200, elaborada sobre tabla, con pintura al temple, con relieves de estuco que separan los compartimentos escénicos, tapapujas de pergamino y restos de hoja metálica corlada.

Frontal de Santa Maria d’Avià

Frontal de Santa Maria d’Avià

La imagen central del retablo nos muestra a María con el Niño. Vemos perfectamente la influencia bizantina del estilo que el pintor utiliza para plasmar su talento. María, imponente, presidiéndolo todo, sosteniendo cercanamente a Jesús, se nos presenta como Sedes Sapientiae, es decir, como Trono de Sabiduría. El Niño, como Hijo de Dios, es la personificación de la Sabiduría Divina y la Virgen, al tenerlo en su regazo, se convierte en su trono, es el trono done se sostiene la Sabiduría de Dios. Observemos como María, a su vez, está sentada encima del cojín imperial bizantino sobre el que hemos hablado en alguna anterior ocasión. Flanquean a esta imagen central cuatro escenas relativas a la vida de la Virgen. A nuestra izquierda y en la parte superior: Anunciación y Visitación. Escenas compartidas en un mismo compartimento, separadas por un simbólico arco y columna arquitectónicos, finamente realizados. María viste siempre igual, para que podamos identificarla. En la Visitación, Elisabeth abraza a su prima María, a la manera oriental, bizantina, de representarnos el momento. Todo está elaborado con una delicadeza extrema y con la preocupación de que cada gesto de los personajes sea bello y expresivo.

Anunciación y Visitación del frontal de Avià

Anunciación y Visitación del frontal de Avià

En la parte inferior: los tres Reyes Magos adorando a María y Jesús. Aunque no estén en el mismo plano que la imagen central se refieren a ella sin dudas, como podemos observar. Una Epifanía preciosa y con los cánones que el estilo denota. Vemos como los Magos responden a las Tres Edades: Gaspar la juventud, Baltasar la madurez y Melchor la ancianidad. Y también constatamos que Baltasar no es negro. Todavía esta tradición para nosotros incontestable no ha entrado en las manifestaciones artísticas que se desarrollan en esos tiempos. La incorporación de Baltasar como rey negro va a tardar un poco, será en la transición hacia el Renacimiento. El cromatismo de los trajes refleja la calidad suprema de la obra, con toda su meticulosidad, detallismo y ganas de distinguir a cada uno de los personajes. Una maravilla.

Adoración de los Reyes Magos con la inscripción de sus respectivos nombres en una caligrafía sugerente y bellísima

Adoración de los Reyes Magos con la inscripción de sus respectivos nombres en una caligrafía sugerente y bellísima

A nuestra derecha, en la parte inferior, la Presentación de Jesús en el templo. Vemos a María ofreciendo al Niño en el templo. El  primogénito de las familias tenía que ser consagrado a Dios, en recuerdo de los primogénitos de Egipto que éste había salvado.
Por esta razón, José y María llevan a Jesús al templo de Jerusalén. Al entrar en el templo, el anciano Simeón, el sacerdote, toma en brazos a Jesús y lo bendice. Después, predecirá  a María que una espada atravesará su alma, indicando el sufrimiento futuro que le espera… Jesús no es tocado ni rozado directamente con la piel, en señal de respeto hacia la divinidad, como signo de purificación.

Presentación de Jesús en el templo. Tocar a Jesús con las manos cubiertas es signo de respeto a la divinidad

Presentación de Jesús en el templo. Tocar a Jesús con las manos cubiertas es signo de respeto a la divinidad

Sobre la Presentación, en la parte superior derecha, contemplamos la preciosísima imagen de la Natividad.

La impresionante, delicada y equilibradísima imagen de la Natividad de Avià

La impresionante, delicada y equilibradísima imagen de la Natividad de Avià

María está sentada, posición que demuestra los modelos bizantinos de esta pintura. Sus ropajes están meticulosamente ejecutados, con variedad de matices que nos permiten adivinar la anatomía del personaje y que dan una dimensión escultórica muy importante. No es una pintura plana, el artista quiere mostrar el volumen de lo que estamos observando, dentro de la perspectiva simbológica de la época. El Niño yace en el pesebre. Un pesebre que, si nos fijamos bien, veremos que en realidad es un sarcófago, la manera tradicional de pintar a Jesús en su especial cuna de recién nacido, presagio de su destino. Nace con una misión concreta y morirá por y para ella. Asimismo su cuerpo no está envuelto en inofensivos paños, sino que lo recubre una mortaja que comparte la simbología mortuoria del pesebre. San José les acompaña, con la mirada ausente pero con su presencia bien manifiesta. Este protagonismo irá disminuyendo con los años, hasta ver al carpintero completamente apartado de la escena. Excelente la representación de la mula y el buey, perfectamente integrados en la escena, cumpliendo su función de calentar con su respiración al pequeño Jesús. Muy interesante la decisión del pintor de adecuar al espacio los nimbos de María y el Niño, que se nos presentan aplastados para acoplarse perfectamente al sitio disponible. Realmente esta imagen es la representación sintética perfecta de la Navidad.

Acabamos con una observación estilística importante. Por si no hemos caído en la cuenta de ello, los personajes de nuestro frontal tienen los ojos claros, algo no muy típico en nuestro territorio. Responde a las influencias recibidas por el autor del frontal. Seguro que estuvo en contacto e incluso participó en manuscritos ingleses de la época, lo cual demostraría esta particularidad de los ojos claros y el detallismo en el dibujo.  Lo vemos de cerca:

Detalle de la imagen central, de una belleza indiscutible

Detalle de la imagen central, de una belleza indiscutible

 

Detalle de San José de la Natividad, donde vemos los ojos azules del personaje

Detalle de San José de la Natividad, donde vemos los ojos azules del personaje

Si viajáis a la estupenda Barcelona no dejéis de visitar el MNAC y dedicad un momento especial de vuestra atención al Frontal d’Avià. Dejaros impregnar por su delicadeza, brillantez técnica y sofisticada expresividad.

Feliz Navidad y todo lo mejor para el Nuevo Año 2014

 

LA VISIÓN APOCALÍPTICA

Nos situamos en Castilla y León, más concretamente en la provincia de Palencia y en su Tierra de Campos. Detenemos nuestros pasos en una localidad con gran historia a sus espaldas: Carrión de los Condes, situada en el corazón del Camino de Santiago. En el afortunadamente recuperado Códice Calixtino (en su libro V: Iter pro peregrinis ad Compostellam, conocido como la Guía del peregrino y escrito por Aymeric Picaud) se hace referencia a Carrión asegurando que «…que es villa industriosa y muy buena y rica en pan, vino carne y en toda clase de productos…».

Inicio del Libro V del Códice Calixtino, una verdadera guía de viaje para el peregrino compostelano

Inicio del Libro V del Códice Calixtino, una verdadera guía de viaje para el peregrino compostelano

En el centro del casco urbano de esta población, rica en monumentos, nos cautiva sin remedio un elemento fascinante situado en la fachada occidental de la iglesia de Santiago. Me refiero a la extraordinaria portada escultórica realizada a finales del siglo XII. Una verdadera joya del Románico de transición hacia el Gótico, ejecutada con una maestría impresionante.

Portada occidental de la iglesia de Santiago de Carrión de los Condes

Portada occidental de la iglesia de Santiago de Carrión de los Condes

A simple vista, podemos observar la riqueza, la singularidad y la belleza de esta obra que no pasa desapercibida en ningún caso. Como vemos en la imagen anterior, la portada está dividida en dos partes. Una parte inferior que conforma el arco de entrada y un imponente friso superior. El arco cuenta con una arquivolta esculpida completamente, conformada por veinticuatro dovelas, cada una de las cuales contiene una figura diferente. Y no cualquier figura. Flanqueadas por dos leones en las dovelas de los extremos, las veintidós restantes representan los oficios que en la Edad Media eran cotidianos: copista, sastre, espadero, zapatero, juglar, alfarero, herrero, cocinero, cerrajero, plañidera, guerrero, fundidor,…

Parte del friso y arquivolta de la portada de la iglesia de Santiago

Parte del friso y arquivolta de la portada de la iglesia de Santiago

Detalle de la arquivolta de la iglesia con sus sorprendentes figuras

Detalle de la arquivolta de la iglesia con sus sorprendentes figuras

Una de las representaciones más bellas de la arquivolta: el juglar con la bailarina

Una de las representaciones más bellas de la arquivolta: el juglar con la bailarina

Más oficios representados. Observemos la riqueza de detalles y la habilidad del escultor

Más oficios representados. Observemos la riqueza de detalles y la habilidad del escultor 

La calidad de las figuras nos permite distinguir y disfrutar de cada una de ellas

La calidad de las figuras nos permite distinguir y disfrutar de cada una de ellas

El friso superior de la portada nos muestra la evidencia de una verdadera obra maestra. Cristo, en el centro, acogido en la mandorla mística está rodeado por los Cuatro Vivientes, es decir, la representación simbólica de los Cuatro Evangelistas en la visión que San Juan Evangelista describe en el libro bíblico del Apocalipsis. La visión apocalíptica (Apocalipsis, 4:6-9): «En el centro, alrededor del trono, había cuatro Vivientes: el primero se parecía a un león, el segundo a un novillo, el tercero tenía cara de hombre y el cuarto parecía un águila en vuelo. Los cuatro Vivientes día y noche cantan sin pausa: “Santo, Santo, Santo es el Señor, soberano de todo; el que era y es y viene”. Y cada vez que los cuatro Vivientes gritan gloria y honor y acción de gracias al que está sentado en el trono, que vive por los siglos de los siglos…».

Cristo entronizado rodeado por los Cuatro Vivientes

Cristo entronizado rodeado por los Cuatro Vivientes

Esta imagen central, potente y sublime, está acompañada a cada lado por los Apóstoles que aparecen representados bajo arcos polilobulados, los cuales nos proponen una solución estética ciertamente magnífica.  Es imposible no darse cuenta de la calidad extraordinaria de estas esculturas. Algunos historiadores han visto en Carrión conexiones con las innovaciones estilísticas que surgieron en Chartres en torno al 1200 y que se encontrarían también en la colegiata de Santillana del Mar o en la catedral de Lugo. Hablan de un taller itinerante que procedería del norte de Francia y que habría dejado su huella en territorios palentinos y lucenses. Otros estudiosos han visto relaciones entre el friso de Carrión y alguna obra ejecutada en Ávila. Lo cierto es que podemos afirmar que una obra de esta factura no es fruto de una casualidad, así que demuestra con creces la importancia de esta localidad y su relación con una de las vías de intercambio, de influencias y de poder tan completamente preponderante como fue el Camino de Santiago. Fijémonos en Cristo:

Cristo del friso de Carrión de los Condes

Cristo del friso de Carrión de los Condes

Es de una belleza extrema. La serenidad del rostro, la delicadeza y precisión de la mano que conserva, de los pies, el moldeado de barba y cabello, la increíble túnica esculpida de infinitos pliegues… Parece que la piedra sea blanda y que el maestro haya moldeado, con la maleabilidad de la mantequilla, un sinfín de recovecos a descubrir. La majestad de la figura es incontestable, emana el poder enigmático de la escena que relata y nos brinda la oportunidad de disfrutar de un arte único y de primera línea.

Sigue el friso, como hemos referido anteriormente, con un apostolado ubicado a cada lado de Cristo y los Vivientes. A nuestra izquierda:

Apóstoles del friso de Carrión de los Condes

Apóstoles del friso de Carrión de los Condes

A nuestra derecha:

Apóstoles del friso de Carrión, en este lado todavía más deteriorados que en el anterior

Apóstoles del friso de Carrión, en este lado todavía más deteriorados que en el anterior

Los arcos que coronan a cada uno de los seguidores de Cristo, se apoyan en columnitas de talla precisa, cada una diferente de la anterior, la cual cosa dinamiza todavía más la visión del conjunto. Los Apóstoles están muy maltrechos, muchos de ellos decapitados o mutilados. No obstante, se aprecia perfectamente la dedicación del maestro para dar movimiento a las esculturas, la preocupación por distinguir con sus atributos y actitud corporal a cada uno de los personajes y la idea de crear una obra unitaria, coherente y absolutamente armoniosa. Tenemos que destacar la intención del escultor de mostrarnos unas figuras con reminiscencias clásicas, como si fueran esculturas que homenajean a la Antigüedad y a la manera solemne que ésta tenía de presentar a sus dioses y mitos.

No podemos dejar escapar la oportunidad de gozar con la contemplación de esta obra que no deja de seducirnos ni un solo instante.

 

DEL CIELO AL INFIERNO EN FERRARA

Llegamos a Ferrara. Nos adentramos por sus calles estrechas hacia el centro y no podemos evitar la compañía de decenas de ferrareses en bicicleta. Efectivamente, la propia ciudad se denomina Ciudad de las bicicletas y presume del hecho que el 89 % de sus habitantes usan este saludable transporte. Seguimos andando y nos seduce más y más lo que nuestros ojos van captando. Vemos perfectamente por qué el centro histórico de Ferrara es Patrimonio Mundial de la Humanidad desde 1995 y por qué sus encantos medievales nos atraen como canto de sirenas.

Pórticos del antiguo mercado medieval de Ferrara

Nuestro itinerario fascinante por estas antiquísimas calles desemboca de pronto en un espacio espectacular donde se alza el singular muro sur de la basílica catedral de San Giorgio, el Duomo de Ferrara:

Muro sur del Duomo de Ferrara con la base porticada y el magnífico entramado de arcos y columnas

La visión impresiona por la dimensión descomunal del edificio, por el número de arcos que trazan este lateral y por la variedad de columnas esculpidas que podemos contemplar soportando los arcos de medio punto superiores:

Detalle de los arcos superiores con la variedad de columnas que los singularizan

Disfrutamos un buen rato de la particularidad de esta parte de la edificación y nos disponemos a rodear el Duomo para entrar a visitarlo. Tranquilamente dirigimos nuestros pasos hacia la entrada y al alejarnos de espaldas a la fachada principal para poder contemplarla en perspectiva, casi se nos corta la respiración cuando nos giramos y vemos esto:

La increíble fachada de San Giorgio de Ferrara

Realmente soberbia. No se nos puede escapar la estructuración armónica de la fachada, teniendo en cuenta que la base de la misma es de época románica y que por encima de ella se erige la continuación gótica perfectamente integrada en el conjunto. Es esta singularidad gótica la que nos llama la atención especialmente. Sobre el imponente arco de la entrada principal se alza una tribuna esculpida con intenciones muy concretas. Observamos un Juicio Final que cobra vida en piedra, para mostrarnos como Cristo juzga desde su mandorla divina y cómo los elegidos se dirigen civilizadamente en fila hacia el sí de Abraham (situado en el arco que flanquea la tribuna de frente a nuestra izquierda) o cómo los condenados desordenada y tortuosamente son conducidos directamente a las fauces de Leviatán o al caldero hirviente que se nos muestra (en el arco a la derecha de la citada tribuna). En una visión sintética, genuinamente gótica, pasamos del Cielo al Infierno en un solo recorrido, en un abrir y cerrar de ojos, en una instantánea sobrenatural plasmada ante nuestra atónita mirada. Somos testigos de una forma de pensar concreta que se nos abre y se sincera para que seamos capaces de olvidarnos, por unos momentos, de nuestra mentalidad de siglo xxi y nos empapemos de los mecanismos sofisticados del pensamiento gótico.

Tribuna con el Juicio Final y los dos arcos laterales con Abraham y el Infierno

Podríamos recorrer metro a metro cada recoveco de esta extraordinaria fachada y encontraríamos motivos de los que hablar en cada uno de ellos. Solamente nos fijaremos en un detalle más. En concreto una figura esculpida justo en la entrada (a nuestra derecha mirando de frente) debajo del arco principal de la fachada:

Jorobado sosteniendo la arquitectura de la entrada del Duomo de Ferrara

Ejemplo perfecto del repertorio infinito de figuras que el imaginario medieval nos ha legado, para nuestro gozo, pasión y suerte.